Hacia 1.847 Braojos contaba con 114 casas, un palacio del Marqués de Perales y 96 vecinos. Durante toda la Edad Moderna experimenta un crecimiento equilibrado y notable para tratarse de un término de alta montaña dedicado a la ganadería extensiva, debido posiblemente a su situación estratégica.

Podemos apreciar que Braojos mantiene todavía un marcado carácter rural. En el municipio podemos encontrar también edificaciones que cuentan con varios siglos de antiguedad, lo que aporta una gran relevancia y singularidad.

Según consta en los archivos parroquiales, la Iglesia de San Vicente Mártir comenzó su construcción en 1601 sobre las ruinas de una torre militar edificada en el siglo XIV-XV. Su construcción duró hasta 1610. 

Entre los retablos que cuenta en su interior, destaca por su importancia el situado en la "Capilla de Los Vargas" a la derecha del altar mayor. Dicho retablo, catalogado es obra de Gregorio Hernández y fechado en 1.633.

La arquitectura es del Maestro Juan Velázquez. En el Centro tiene una bellísima talla de la Asunción. Los lienzos de Santa. Ana, Santa. Catalina, San Juan Bautista y San Juan Evangelista son del pincel de Vicente Carducho.

Otro retablo destacado es el que se encuentra frente a la puerta "El Altar del Ángel", importante por sus dos tablillas situadas en su predela, representando a San Juan y Santiago el Mayor, atribuidas a Pedro de Berruguete "El VIEJO".

El altar mayor es otro buen retablo, de la escuela de Churriguera con la imagen de San Vicente Mártir en el centro, San Esteban y San Lorenzo.

Una vez terminada la Iglesia comenzó la construcción de la Ermita en 1610. Situada a un Kilómetro del pueblo (antes de llegar a éste), fue rehabilitada en 1985.

Tiene planta rectangular de tres naves y está construida en mampostería sobre un zócalo rematado con losetas de piedra.

Sobre la cabecera hay un cimborrio rectangular que alberga una cúpula.

En el exterior, a los pies, se levanta una pequeña torre campanario de espadaña.

La existencia de fuentes con pilón en Braojos se remonta al menos hasta el siglo XVI. La gran cantidad de manantiales que brotan en nuestro municipio favorecieron su aparición. 

Estas fuentes son la respuesta a la demanda que había por parte de la población y de los ganaderos que utilizaban sus abrevaderos. Todos los días se desplazaban desde los corrales, junto a las casas del pueblo, a los prados de pasto en las afueras de este.